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Diabetes (diabetes mellitus)

Historia del descubrimiento

Los síntomas de la diabetes conocían ya los antiguos egipcios, la primera mención escrita de esta enfermedad se registra en el papiro de alrededor de 1500  años a.C. El nombre de la diabetes lo utilizó por primera Aretaios de Capadocia en el siglo segundo d.C., que registró una producción grande de orina en los afectados por la diabetes. El nombre se deriva de la palabra griega sifón y destaca el principal síntoma de la enfermedad, es decir, un flujo grande y constante de agua. Ya en el siglo 6 notaron los médicos indios un sabor dulce en la orina de los diabéticos. Este descubrimiento se mantuvo en secreto para la medicina europea hasta el siglo 17, cuando la degustación de la orina como prueba de la diabetes introdujo en la práctica médica el médico inglés Thomas Willis.

En el año 1889 publicaron los médicos alemanes Joseph von Mering y Oskar Minkowski su descubrimiento en el ámbito de la diabetes. En los experimentos con perros averiguaron que después de la eliminación del páncreas aparecen muy pronto los  síntomas de la diabetes. Sus hallazgos fueron desarrollados por el científico británico Edward Sharpey-Schafer que demostró que la sustancia que afecta al metabolismo del azúcar se origina justo en el páncreas. Más tarde su creación localizó  en los islotes de Langerhans y la llamó  la insulina (ínsula en latín significa isla). El momento decisivo en  el tratamiento de la diabetes se produjo cuando Frederick Banting y Charles Best aislaron la insulina y a continuación verificaron exactamente su eficacia.

El entusiasmo inicial por el uso de la insulina como una solución universal para la diabetes se desvaneció con relativa rapidez porque los diabéticos, aunque sobrevivieron, pero después de varios años de la administración de la insulina comenzaron a manifestar complicaciones de salud secundarios, especialmente enfermedades de los ojos, riñones,  nervios y las extremidades inferiores. Desde alrededor de 1947 se comenzó a promover la idea de que debe administrarse la insulina en el momento adecuado y, especialmente, en una cantidad correspondiente al estado glucémico actual en relación con su posible desarrollo en las próximas horas. La regla de administrar la insulina en el momento oportuno y en las cantidades necesarias ha dado lugar a una reducción significativa de la mortalidad de los pacientes debido a las complicaciones de salud posteriores. Aproximadamente desde los años 70 del siglo pasado se comenzó a promover la educación de los pacientes con el fin de lograr un cambio en su estilo de vida (ejercicio, modificación de hábitos alimenticios).


Descripción de la enfermedad

La diabetes se caracteriza por el aumento de la concentración de glucosa en la sangre. Este fenómeno se conoce como la hiperglucemia, que puede conducir a la excreción de la glucosa en la orina (glucosuria). Por otra parte se libera una mayor proporción de ácidos grasos, que se eliminan gradualmente exepto el ácido hidroxibutírico, causando a los diabéticos conocida acidosis metabólica. Además, también se forma la acetona. Como la reformación de la grasa en el hígado no depende de la insulina, se produce, debido al alto contenido de ácidos grasos libres ,el hígado graso o esteatosis del hígado.

La causa de la enfermedad puede ser por la producción reducida (o completamente interrumpida) de insulina en el páncreas, pero también su falta de efecto en los tejidos durante la producción normal. Según la causa de su desarrollo distinguimos los diferentes tipos de diabetes.

Conocemos la diabetes del tipo 1 dependiente de la insulina y la diabetes del tipo 2, que es independiente de la insulina. Además de estas dos formas básicas de la diabetes también puede ocurrir de forma secundaria la conocida en los tumores y en enfermedades inflamatorias del páncreas y la diabetes asociada con el embarazo (diabetes gestacional).

La diabetes del tipo 1 se caracteriza por las células beta del páncreas daňadas que aseguran la producción de insulina en el cuerpo. Como resultado de este  daño se produce la reducción de la producción de insulina, que luego debe ser introducida en el cuerpo mediante inyección. La destrucción de las células beta es causada por una reacción autoinmune del organismo y la posterior inflamación. Para esta reacción autoinmune hay disposiciones congénitas y cuando ocurre se produce el ataque de su propio tejido por los anticuerpos creados. A menudo esta reacción es provocada por una infección viral. La diabetes del tipo1 generalmente comienza en la infancia y la adolescencia. Se caracteriza por una deficiencia absoluta de la insulina, la aparición de la enfermedad es repentina, con la rápida pérdida de peso, vómitos, micción frecuente, sed grande y a menudo gran dolor abdominal. Algunas veces aparecen hasta estados de inconsciencia. Mayormente se reduce significativamente el apetito, a veces puede ocurrir, la tendencia opuesta, un hambre inquieta. Incluso en este caso, sin embargo, se produce la pérdida de peso.

Después del inicio de la administración de insulina el estado se estabiliza temporalmente e incluso puede recuperse parcialmente la producción de insulina  propia. Esta vez, sin embargo, este tiempo no es demasiado largo, por lo general dentro de los 5 años de producción propia de la insulina se extingue completamente y el paciente sigue dependiendo de la administración de insulina inyectada. Por lo general, en este momento se estabiliza la dosificación de insulina. Cuanto mejor el paciente gestiona regular la glucemia (dieta), el pronóstico del tratamiento es más favorable. Los platos y menús deben ser compilados con respecto a las unidades reemplazables y el contenido de azúcares simples en los alimentos recibidos y siempre en relación con la actividad física.

La diabetes del tipo 1 es acompañada a menudo por algunas otras enfermedades autoinmunes condicionadas, especialmente las enfermedades intestinales causadas por la enfermedad celíaca, (intolerancia al gluten), disminución de la producción de corticoides y enfermedad de la tiroides.


La diabetes del tipo 2 se define por el fallo simultáneo de la secreción de insulina y por su reducción de la eficacia en los tejidos. Por lo general, la enfermedad se desarrolla después de los 40 años de edad y es por lo general además de una disposición hereditaria su causa más común es el sobrepeso, comer en exceso, la mala alimentación y poco ejercicio. Un factor importante es también el estrés mental de duración prolongada. La paradoja es que los pacientes diagnosticados con diabetes del tipo 2 pueden tener incluso aumentada la producción de insulina. El problema radica en el hecho de que la insulina producida no tiene en el tejido muscular el efecto suficiente, en otras palabras, para lograr un efecto deseado para la estabilización del aumento de la glucemia debe el páncreas liberar más insulina a la sangre. La función principal de la insulina en el cuerpo no es la reducción de la glucemia sino la creación de las reservas de energía (es decir el almacenamiento de glucógeno y de grasa).

Por lo tanto es el sobrepeso un gran problema para las personas con diabetes del tipo 2. En la diabetes del tipo 2 son las predisposiciones genéticas mucho más importantes y con el aumento de la obesidad crece en proporción la cantidad de pacientes con la diabetes diagnosticada. Si uno de los padres es diabético, es probable que el niño también será diabético más que el doble en comparación con los no diabéticos. Cuando ambos padres son diabéticos la  probabilidad es mucho mayor. A la luz de nuevas evidencias se muestra que el desarrollo de la diabetes se puede probablemente evitar, (o al menos significativamente retrasar su aparición),  manteniendo un peso razonable, buenos hábitos alimenticios y haciendo ejercicios adecuados al aire libre. Se debe apreciar que la diabetes no se hereda, sino la aptitud para esta enfermedad. Y estas aptitudes sólo se pueden producir bajo el efecto de otros factores. Si estos factores no influyeran, la probabilidad de desarrollar diabetes se reduce significativamente.

La enfermedad subyacente más frecuente de la diabetes del tipo 2 es un síndrome metabólico, que es la enfermedad definida con la obesidad, (el perímetro de la cintura de las mujeres mayor que 80 cm, de hombres mayor que 94 cm), con la concentración más elevada de lípidos en la sangre, (más de 1,7 mmol / l de sangre), una concentración más baja de colesterol HDL (por debajo de 1,0 mmol / l de sangre en los hombres y por debajo de 1,3 mmol / l de sangre en las mujeres) y por lo general con más alta presión arterial (por encima de 130/85 mm Hg).

La diabetes secundaria puede estar condicionada con una serie de otras enfermedades. Además de estas enfermedades inflamatorias y tumor de páncreas también puede ser un accidente del páncreas, defectos de la función de las células beta principalmente de origen genético, defectos genéticos que causan actividad reducida de la molécula de insulina, la formación de anticuerpos contra los receptores para la insulina, varias infecciones, enfermedades de otras glándulas endocrinas y más enfermedades.

La diabetes gestacional se define como intolerancia a la glucosa diagnosticada por primera vez durante el embarazo. Las pruebas para la diabetes gestacional se llevan a cabo tanto en el inicio del embarazo y luego en las semanas 24 hasta 28 del embarazo. El requisito incondicional es el  cumplimiento de ocho horas de ayuno y la prueba debe realizarse con sangre venosa (no con el  muestreo del dedo). La determinación de la glucemia  se debe realizar en un laboratorio de bioquímica, no se puede utilizar el medidor de glucemia casero. Después del parto se realiza generalmente después de 3-6 meses el PTGO de control, en muchos casos el trastorno del embarazo se estabiliza completamente y la glucemia vuelve al valor fisiológico. De lo contrario, sin embargo, la glucemia elevada puede convertirse en la diabetes permanente.

En seres humanos sanos, el nivel de azúcar en la sangre (glucosa) se puede mover en el curso de 24 horas en una gama de valores de 3,5 a 6,6 mmol en 1 litro de sangre. El rango fisiológico es de 4,0 hasta 5,5 mmol en 1 litro de sangre. Un ligero aumento (hacía el valor de 6,0) no significa necesariamente que se trata de esta enfermedad, puede ser el resultado de las manifestaciones congénitas del organismo. Si el médico conoce bien los valores de la glucemia de las  épocas anteriores y puede comparar, es capaz de decir si se trata de un posible fallo o si se trata de un estado normal. En la mayoría de casos, sin embargo, los valores de la juventud se desconocen y por lo tanto se pueden estos valores encontrados clasificar como diabetes o al menos como prediabetes. En cualquier caso, es deseable mantener el seguimiento médico.

La concentración constante de la glucosa en la sangre la mantienen principalmente las hormonas insulina y glucagón. Su efecto debe ser controlado con mucha precisión. En la diabetes se produce un trastorno de esta regulación, que es causada por una falta de insulina o debido a la predominancia de los efectos de glucagón, u otras influencias glucosa tolerantes encima de la influencia de la insulina. Esto limita la reducción del transporte de la glucosa de la sangre a las células lo que aumenta la concentración de glucosa en sangre.


Como se manifiesta la enfermedad

La disposición o la mayor probabilidad de aparición de la diabetes es en los seres humanos, cuyos consanguíneos tengan esta enfermedad.

Los síntomas clínicos son sed excesiva, micción excesiva, dolores de cabeza, flacidez y  debilidad, pérdida del apetito, picazón en todo el cuerpo o sólo en el tracto genital, trastornos de la actividad sexual, la cicatrización lenta de las heridas, calambres musculares, enfermedades purulentas de la piel. Algunas personas pueden incluso tener aumento del apetito, pero con una pérdida concomitante de peso.

Todos estos síntomas pueden no ocurrir, e incluso se señala que aproximadamente el 7% de los diabéticos diagnosticados no manifiestan estos síntomas. Algunos de estos síntomas pueden aparecer sólo temporalmente, y luego, aparentemente, desaparecen por sí mismos.


Diagnóstico de la enfermedad

Cuando la concentración de glucosa en la sangre venosa recogida en cualquier momento es mayor que 7,0 mmol por litro de sangre y también cuando aproximadamente 2 horas después de una comida más abundante y  que la medición fuera de 11,1 mmol por litro de sangre, es muy probable la confirmación del diagnóstico de diabetes mellitus. Si se registran simultáneamente los síntomas, como la micción frecuente, sed o pérdida de peso sin que se llevaría a cabo al mismo tiempo una dieta, el diagnóstico de la diabetes es casi seguro. La confirmación rápida del diagnóstico se puede lograr mediante mediciones repetidas de la glusemia en cualquier momento durante el día y si es al menos 2 veces consecutivamente el valor medido de la glucemia superior a 11,1 mmol / l de sangre, la diabetes está prácticamente confirmada. Debido a que el diagnóstico de la diabetes no se confirma con una sola exploración, se debe seguir el examen detallado y repetido.

Además de las pruebas clásicas del laboratorio del contenido de la glucosa, de grasas y del colesterol,  del ácido úrico, y las pruebas de función hepática se lleven a cabo y la denominada prueba de esfuerzo, (se conoce técnicamente como una prueba de tolerancia a la glucosa oral - PTGO). El examinado bebe 75 g de glucosa disuelta en 3 dcl de agua. La solución se debe beber durante  3-5 minutos. El nivel de azúcar en la sangre se evalúa a intervalos de tiempo, pero siempre después de 2 horas después de beber la solución de glucosa. Si los valores establecidos de la glucosa en 1 litro de sangre antes de beber la solución de glucosa son hasta 7 mmol y 2 horas después de beber hasta 11,1 mmol, no se trata de la  intolerancia a la glucosa. En los valores superiores a 7 mmol/l en ayunas y 2 horas después de beberla se confirma la diabetes mellitus. En algunos países el valor del límite inferior en ayunas no es 7 mmol/l de sangre, sino el valor de 8 mmol por litro de sangre. Esta diferencia en las calificaciones se asocia generalmente a una evaluación individual de la edad, del estilo de vida y de las actividades de la persona examinada. En los últimos años se produce  la tendencia opuesta cuando el médico al detectar el valor mayor que 5,6 mmol/l de sangre en ayunas diagnostica la diabetes. La  Asociación Checa de Diabetes recomienda como valores límites de la glucemia  para la confirmación de la diabetes 7,0 mmol en ayunas y 11,1 mmol después de 2 horas de la PTGO en un litro de sangre.

Si se confirma la diabetes, siguen otras pruebas especializadas diseñadas para detectar la causa de la glucemia elevada.

Si se establecen los valores cuando un paciente tiene la glucemia elevada, pero esta es menor que el valor para el diagnóstico de la diabetes, entonces se habla de una prediabetes diagnosticada. Este es el caso de la glucemia en plasma en ayunas en el límite (HGL, en el intervalo de 5,6 hasta 6,9 mmol/l de sangre o glucemia en plasma venoso después de PTGO en el intervalo entre 7,8 hasta 11,0 mmol/l de sangre (intolerancia a la glucosa, PGT).

Actualmente en el mercado hay una serie de glucómetros domésticos de calidad que permiten el control continuo de la glucemia. Hay que destacar que la medición debe hacerse en determinadas condiciones para que los valores tengan cierta importancia. En primer lugar, las mediciones deben realizarse inmediatamente después de despertarse por la mañana, el examinado no debe estar bajo la influencia de las emociones y no debe realizar una mayor actividad física antes de la medición. La medición debe hacerse por lo menos 8 horas después de la última comida recibida. Cualquier enfermedad febril distorsiona los resultados de las pruebas, así como el estado de estrés. La mediciones en estas condiciones no tienen en absoluto ningún significado para llevarlas a cabo. Esta medición determina si el hígado produce más azúcar en la sangre de lo deseable. Si se descubre en varias ocasiones el nivel de la glucemia superior a 5,6 mmol/l de sangre, es necesario visitar a su médico y pedir un examen especializado por el diabetólogo.


Otros problemas de salud asociados con la diabetes

Como consecuencia de la diabetes son numerosas las complicaciones de salud, sobre todo se trata de una enfermedad cardio-vascular (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial), daňo renal, de nervios, ojos y de las piernas (llamado „ El pie diabético“). La diabetes mal controlada, por desgracia, sobre todo debido a la falta de disciplina del paciente puede terminar después de años con la ceguera, la amputación de las piernas, el mal funcionamiento de los riñones (se necesita diálisis), apnea del sueño o problemas dentales. La combinación de estrés, comer en exceso, la ingesta de alimentos  inadecuados  y la escasa actividad física conduce a la obesidad, que a menudo se ha exacerbado por la dosificación de insulina en dosis más altas que las necesarias. Posteriormente la hipoglucemia inducida obliga al paciente a hacer frente a la situación de otra ingesta de azúcar lo que aumenta la  ingesta de energía. Una mayor cantidad de las moléculas de insulina en la sangre conduce inevitablemente a una mayor producción de grasas almacenadas. Una combinación mortal es la diabetes diagnosticada y el consumo de alcohol.

Con los estudios a largo plazo e investigaciones llevadas a cabo en el mundo se ha demostrado que los pacientes diabéticos tienen un mayor riesgo de arterosclerosis y por lo tanto se indica una mayor probabilidad de desarrollar enfermedad isquémica del corazón, incluyendo el infarto de corazón. Esto se explica por los cambios en la relación entre las partículas de lipoproteínas denominadas como LDL, VLDL y HDL. Debido a que este problema es bastante complejo, me limitaré sólo a una declaración de un hecho que se produce una reducción del contenido de HDL, es decir, las partículas deseables, mientras que las partículas de LDL indeseables están presentes en grandes cantidades. Al final esto conduce a un aumento en la concentración del colesterol LDL, que a continuación se deposita cada vez más en las paredes de los vasos. Casi en la mitad de los diabéticos tratados, por tanto, se registran cambios objetivamente demostrables en los vasos sanguíneos de las extremidades inferiores.


Posibles tratamientos

El tratamiento se realiza de acuerdo con el tipo de enfermedad. En el caso de la diabetes de tipo 1, se administra insulina o análogos de la misma, en el caso de la diabetes de tipo 2 se ajusta el estilo de vida y la alimentación. Importante es el ejercicio, las comidas regulares al menos 5-6 veces al día, modificación de la alimentación que consiste en la regulación de la ingesta de hidratos de carbono totales con respecto a su índice glucémico y en especial las limitaciones de la ingesta de azúcares simples. Deseable es la actividad física proporcional que influye significativamente en  el curso de la enfermedad de una manera positiva. Los diabéticos deberían al compilar sus menus mirar las unidades reemplazables.

Vale la pena señalar enlaces de interés www.kerbet.com. Aunque a primera vista parece ser un sitio centrado en la pérdida de peso, hay que constatar objetivamente que ofrece menús gratuitos de alta calidad adecuados también para los diabéticos. Una gran ventaja de estas páginas es que indica las unidades reemplazables y además las comidas aptas para diabéticos están marcadas con el sello „ADECUADO PARA LOS DIABÉTICOS“. Las páginas contienen menús, entre otros, compilados sólo para las personas que sufren de diabetes. Positivamente también está siendo evaluada la indicación de azúcares simples y una presentación gráfica particularmente concisa del contenido de azúcar en los alimentos en relación con las necesidades de una persona específica.