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El azúcar bajo control

En los últimos años hay la tendencia de la reducción de la ingesta de azúcares simples en la dieta y se prefiere la ingesta de carbohidratos con un índice glucémico bajo. Particularmente en los diabéticos es entonces necesario controlar no sólo la ingesta total de carbohidratos, sino principalmente su cantidad en relación con la influencia de la glucemia. El consumo excesivo de azúcares contribuye al rápido aumento de la glucemia y de grasas en la sangre, cuya consecuencia es el sobrepeso y la obesidad. El contenido elevado de las grasas en la sangre junto con la obesidad es el factor desencadenante de muchas enfermedades graves. Hay puntos de vista de los expertos de que un alto consumo de azúcares simples puede ser responsable de varias enfermedades como la caries dental, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, hígado graso, algunos tipos de tumores y la hiperactividad.

Las recomendaciones nutricionales de la Organización Mundial de la Salud „WHO“ para una alimentación saludable admite el consumo constante de azúcares simples durante todo el día hasta una cantidad que no exceda del 10% del consumo total de la energía diaria. Un adulto con una ingesta energética diaria de alrededor de 8500 kJ (2030 kcal) no debería consumir más de 850 kJ (aprox. 200 kcal) de azúcar, equivalente a alrededor de 50 gramos de azúcar por día. Eso no quiere decir que esta cantidad podría tomarse a la vez, y luego el resto del día no tomar más azúcar. El consumo de azúcar desechable no debe exceder de aproximadamente 15 g por cada una de las 3 comidas principales diarias.


En la República Checa, el consumo medio es de unos 40 kg de azúcar por persona y año. Esto representa una ingesta diaria promedia de unos 110 gramos. Este valor es uno de los más altos de Europa y es aproximadamente el doble que la cantidad recomendada.

El problema de la excesiva ingesta de azúcares simples está principalmente en el „azúcar oculto“. Muchas personas no se dan cuenta de la cantidad de azúcar de los alimentos que realmente reciben. Por lo tanto, en los países desarrollados se aceptó el concepto del nuevo método del etiquetado de alimentos cuando además de indicar  los carbohidratos empiezan a indicar también los azúcares simples. La composición óptima es cuando los azúcares simples constituyen menos de 1/5 de la cantidad total de carbohidratos. Sin embargo, incluso esta conversión tan simple no significa que la comida sea satisfactoria. Por lo tanto, es necesario todavía tener en cuenta el contenido energético de un alimento que normalmente se basa en 100 g de alimento. Pero una ración puede tener peso mayor de 100 g y por lo tanto es necesario reconocer siempre qué peso realmente consumimos y la cantidad de energía que contiene el alimento consumido. De la misma manera, es necesario analizar a continuación el contenido de azúcares simples.

Dado que el alto consumo de la remolacha azucarera tiene  efecto negativo para el cuerpo humano, es un esfuerzo en endulzar con otra cosa que no aumente la glucosa en sangre y no promueva la obesidad. Mediante la introducción de la producción de edulcorantes bajos en calorías los médicos tienen a mano una herramienta poderosa para satisfacer la necesidad del consumidor de comidas y bebidas azucaradas y aún así mantener la glucemia dentro de límites razonables. Fueron los médicos los que recomendaron el uso masivo de los edulcorantes en lugar de azúcar de remolacha para combatir el creciente porcentaje de personas obesas. El control de la glucemia surgió mucho más tarde y en la actualidad sigue siendo el uso de edulcorantes bajos en calorías como la manera más eficaz para sustituir el azúcar tanto en términos de reducción de la cantidad de personas con sobrepeso, así como de detener el aumento en la incidencia de la diabetes del tipo 2. El tema público, en general muy discutido, es si en lugar de azúcar utilizar para endulzar la miel, varios jarabes o edulcorantes naturales, como fructosa o sorbitol, no resuelven el problema. Todas estas alternativas contienen los problemáticos azúcares simples y disacáridos, (o son su fuente), son calóricas, apoyan la aparición de sobrepeso y aumentan la glucemia.

La persona que tiene la intención de reducir la ingesta de azúcares simples, tiene solamente opciones limitadas. Por supuesto, la mejor manera es la compilación de la dieta diaria para que los alimentos sólo contengan la cantidad permisible de azúcares simples. De hecho, en los tiempos agitados de hoy, es bastante difícil de resolver este asunto. La segunda opción es no endulzar las bebidas y evitar los dulces, galletas etc.. No todo el mundo, sin embargo, se adapta a renunciar a un agradable sabor dulce de alimentos y bebidas. La tercera opción es reemplazar el azúcar por un edulcorante de bajas calorías. La desventaja de algunos de estos edulcorantes es un cierto regusto. El edulcorante DiaChrom tiene un sabor muy similar al del azúcar y es sobre todo  sin el regusto desagradable.

Sobre la base de los estudios publicados en la literatura se puede afirmar que la sustitución de los azúcares por los edulcorantes bajos en calorías, particularmente en bebidas y postres puede mejorar significativamente la salud. Esta conclusión formuló también la Organización Mundial de la Salud „WHO“,  como una de las formas de reducir el consumo de azúcares simples y disacáridos. Los edulcorantes modernos bajos en calorías son seguros y al cumplir la cantidad aprobada el consumidor no tiene que preocuparse. El riesgo de desarrollar graves enfermedades es en el consumo excesivo de azúcares simples y disacáridos mucho más alto que cuando se usan edulcorantes bajos en calorías.